¿Por qué 7 de cada 10 mexicanos requiere reforestar su flora intestinal?
v Hay varias razones por las que la gente, no solo los mexicanos, no logran reforestar su flora intestinal de manera eficiente y naturalmente. Estas razones pueden ser divididas en 2 grandes grupos: los malos hábitos alimenticios y los desordenes emocionales.
En esta ocasión abordaremos el primero, los malos hábitos alimenticios, el cual inicia prácticamente después de la primera etapa de vida. Los bebés, que no saben de normas sociales, ni gustos, piden de comer simplemente cuando sienten hambre, por ello lloran en promedio cada tres horas. El proceso de digestión tarda de la boca al intestino, donde se toman los nutrientes del alimento que consumimos, alrededor de 4 a 5 horas, no más, y la mayoría de nosotros deja mucho más tiempo entre los alimentos.
Un ejemplo de buena alimentación es la ingesta que hacen los físico-culturistas y modelos, que es de 6 alimentos diarios, en menor cantidad pero más frecuentemente. Incluso en la sabiduría popular de los ranchos también podemos encontrar una buena lección de los hábitos en los alimentos: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. 5 comidas, esto permite una programación biológica del cuerpo humano, pues se acostumbra a que cada 4 ó 5 horas recibirá alimento, el cual permitirá una metabolización (transformación) que le proporcionará los nutrientes y energía suficientes para desarrollar todas las funciones: ver, escuchar, caminar, hablar, pensar, moverse, etc.
Si aunado a una ingesta irregular de alimentos, adquirimos malos hábitos tales como únicamente tomarnos un café al levantarnos, y hasta ya entrada la noche acordarnos que no habíamos comido, entonces el problema aumenta. Adicionalmente, nuestros gustos nos mueven a consumir alimentos saturados en grasa y azúcar. Los resultados serán evidentes, ¡nos convertiremos en máquinas de hacer grasa! ¿Por qué? Es sencillo, nuestra flora intestinal metaboliza más fácilmente las proteínas que las grasas, más si son saturadas. De esta forma, si tenemos mucho tiempo entre comidas y nos alimentamos con grasas y azúcares saturadas, la programación primaria del cuerpo transformará la poca proteína en nutrientes, dejando para después las grasas y azúcares saturadas, que al final también se transforman en grasa.
Dado que el cuerpo “no está seguro” de que se le proporcionará “combustible” en un periodo menor a 5 horas, lo que hace es mandar a reserva o almacenamiento la grasa ¡Por si se requiere! Los almacenes de grasa del cuerpo, todos los conocemos, son el abdomen, la cadera, los brazos, los muslos, etc.
En conclusión: si tenemos mucho tiempo entre comidas, a veces incluso las saltamos, y nuestros alimentos son preferentemente grasas y azúcares saturadas, se fuerza la condición bajo la cual hacemos trabajar a nuestra flora intestinal, desfavoreciendo su sano mantenimiento y regeneración. Tenemos a los bífidos y lacto bacilos a trabajos forzados, con poco alimento para ellos, un medio ambiente no favorable (más alcalino que ácido), con material a metabolizar más difícil: grasas en vez de proteína. Un equivalente sería que nosotros estuviéramos trabajando, como seres vivos al igual que los bífidos y lacto bacilos, a pleno rayo del sol, con pico y pala, y sólo a base de pan y agua. ¿Creen ustedes que será este un medio ideal para el desarrollo humano?
Sin embargo, los mexicanos en general NO estamos dispuestos a cambiar salud en una buena alimentación por sabor. Preferimos siempre un buen chicharrón en salsa verde con gorditas recién salidas de “bucear” en aceite refrito con un café de grano y un refresco de cola (paradójicamente a veces “light”), en vez de un omelet de claras de huevo con queso panela, sin sal, una tortilla de maíz y un jugo entero de betabel.
Por eso, si a usted sus gustos lo dominan y no puede resistir el sabor del chicharrón en salsa verde de preferencia en la calle, y de manera regular se le olvida una de sus tres comidas, reforestar de forma “externa” su flora intestinal será algo que su organismo le agradecerá para su nutrición y salud.
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En nuestro próximo reportaje conoceremos cómo las condiciones emocionales correctas también tienen un efecto en la sana regeneración y mantenimiento de la flora intestinal.