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        Como vimos en nuestro reportaje anterior nuestros malos hábitos alimenticios son factores clave en el mal desarrollo de una flora intestinal rica, que nos permita un máximo aprovechamiento de todos los nutrientes de los alimentos que consumimos a diario.

Bien, ahora nos ocuparemos del segundo factor clave por el cual, en esta vida moderna no nos es fácil el poder mantener y regenerar de forma natural una flora intestinal rica y sana.


 
 

Este segundo factor es el no control de nuestras emociones. Para mejor explicar esto, iniciemos con la siguiente analogía; la flora intestinal es todo un ecosistema a nivel microbiológico, igual que una selva tropical, un mar o un bosque con fieras. Ahora, imaginemos como en una selva tropical todo inicia con una tierra rica en nutrientes donde abundantes lluvias hacen crecer una vegetación frondosa y espesa, en ese medio ambiente se desarrollan de forma favorable varias especies de animales herbívoros que se alimentaran de dicha vegetación como cebras, búfalos, etc. esos animales herbívoros permitirán, a su vez que otras especies animales se desarrollen como los carnívoros leones, quienes encontrarán un medio ideal para su especie en una sabana, rica en tierra de un alto contenido de nutrientes abundante agua y con deliciosas cebras y búfalos pastando.

Imaginemos ahora que por alguna razón una sequía azotara la sabana, esto ocasionaría de manera primaria, que las plantas se secaran y con ello el alimento de los animales herbívoros y en consecuencia los carnívoros, esto ocasionaría una tierra árida sin nutrientes que solo traería esterilidad.

Así, en nuestro intestino deben existir ciertas condiciones de ambiente para un sano mantenimiento y regeneración natural de la flora intestinal. Las bacterias benéficas, principalmente bífidus bacteria y lactobacillus acidophillus, como todo ser vivo tienen muy definidas sus condiciones ambientales de vida y desarrollo. Estas son un ambiente preferentemente ácido, con una temperatura normal de un cuerpo humano a 37 grados centígrados con las presiones propias en que los tubos y órganos del sistema digestivo deben operar para asegurar un flujo digestivo desde la boca hasta el ano.

 

Cada vez que nos enojamos, deprimimos, estresamos, impresionamos o tenemos una emoción negativa desbordada o excitada, hay una condición de temperatura, presión, ph, etc. que cambia en el sistema digestivo. Expresiones populares como –“a mí toda impresión me “pega” en el estómago”-,  nos dan una referencia de cómo nuestras emociones cambian desfavorablemente las condiciones biofísicas bajo las cuales los bifidos y lactobacilos se desarrollan sanamente.

-“Me dejaste con un sabor amargo en la boca, después de esta noticia, tan desagradable”-  esto significa que mi ph varió hacia menos ácido, mas alcalino, se hizo árida la madre tierra (analogía) desfavoreciendo un ambiente ideal para las bacterias benéficas.


 
 

“Mira como quedó esa persona después del accidente!, se me revolvió el estómago”- Sin embargo, esto no es otra cosa más que las presiones normales fueron alteradas y el flujo digestivo presenta turbulencias, como en una tempestad en medio del mar, pero a nivel microscópico.

-“Me Calentó, este #$%&!=), después de lo que me dijo, no me contuve y casi lo golpeo!!!!-“, mi temperatura cambió, el equivalente a la sequía, las bacterias benéficas son muy sensibles a la temperatura alta.

Así podríamos citar más y más ejemplos, lo interesante aquí  es cómo las emociones alteradas negativas desfavorecen el medio ambiente dentro del tubo intestinal dentro del cual las bacterias benéficas o probióticos viven. Es por ello que mis emociones afectan la sana regeneración y mantenimiento de mi flora intestinal.

Finalmente unamos las dos razones principales por las cuales no tengo una flora intestinal sana: malos hábitos alimenticios y emociones negativas desbordadas. ¿Le suena familiar?, ¿qué es más común, comer un rico omelet de claras de huevo con queso panela sin sal, con un gran vaso de jugo de betabel entero e ingerir este tipo de alimentos por espacios de 5 horas haciendo al menos 6 comidas diarias, en un medio donde viva relajado, sin presiones económicas ni sociales, donde me desplace sin complicaciones ni presiones, donde la gente con quien convivo sea cordial y respetuosa y mi vida me presente un horizonte libre de depresión o bien, me levanto apurado me tomo un café con un pan dulce, salgo corriendo y me encuentro alerta por cualquier potencial agresión, llego a mi trabajo, escuela o bien me quedo en casa, angustiado o angustiada por no saber cómo haré frente a los pagos del mes y en este estado y trabajando mecánicamente me doy cuenta que ya pasan de las 3 de la tarde y solo se me ocurre un refresco familiar de cola, con unas “gorditas” salidas de bucear de un comal con aceite saturado en grasa de más de un día……..?

Por ello la ingesta de productos con prebióticos es hoy día un factor fundamental para poder preservar la nutrición y la salud. No importa qué tan bien comamos, con una flora intestinal pobre así como entra saldrá, los efectos en nuestra nutrición y salud serán evidentes, anemias, propensión a enfermarse, poco ánimo, etc.

Aun una dieta sana, con todos los complementos y suplementos alimenticios que se coman, no serán suficientes si no tenemos una flora intestinal sana y no tendremos una flora intestinal sana mientras nos dejemos dominar por nuestros malos hábitos alimenticios y no controlemos nuestras emociones negativas.

Ventro es un producto que asegura una reforestación intestinal de bacterias benéficas Bifidus bacteria y lactobacillus acidophillus mismas que van vivas y activas desde el envase. Así si no le es posible controlar sus emociones y no desea variar sus malos hábitos alimenticios, haga algo bueno por ese organismo que tanto castiga y coma el alimento funcional del futuro hoy, coma Ventro, su organismo se lo agradecerá y en nutrición y salud se lo demostrará.

        
 
 
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